Ayude a mi prima virgen a tener su primer orgasmo


Empiezo diciendo que la prima mayor es una depravada que se llama Sara y tiene 24 años. La verdad siempre ha sido una pervertida, en las fiestas casi siempre se emborracha y termina desnudándose frente a todos o cogiendo en algún trio con sus amigos y conocidos.

Ella tiene una prima llamada Perla, tiene 18 años, Sara no es lesbiana pero siempre a pensado que su prima tiene un culo muy hermoso y tetas exquisitas. Perla es muy seria y sus padres no la dejan salir por que son muy religiosos. Siempre que la invitan a salir con sus amigos como siempre sus padres se lo impiden.

2 primas calientes se toman selfie
Las primas Sara y Perla

El día de ayer Sara fue a visitar a sus tíos acompañada de sus padres ya que cenarían juntos por la noche. Llegaron a la casa de su prima Perla a las 3:00pm y después de saludar a todos, ella y perla se fueron a su cuarto a ver televisión. Mientras estaban platicando Sara comenzó a preguntar cosas cada vez mas atrevidas.

«Oye Perla… ¿y ya por fin tienes novio?» Dijo Sara con una voz burlona.

«Nooo! mis padres no me dan permiso» Contestó Perla totalmente sonrojada de vergüenza.

Sara con una sonrisa pervertida seguía haciendo preguntas incomodas «¿O sea que sigues siendo virgen?»

Perla se puso demasiado nerviosa y solo se quedo en silencio.

Por alguna razón después de ese momento Sara no podía pensar en otra cosa mas que en probar el delicioso coño virgen de su prima Perla y tragarse todos sus jugos. Se moría de ganas por hacerla gritar y darle su primer orgasmo, se sentía tan caliente que estaba mojando su ropa interior, necesitaba una oportunidad para saltar encima de su prima Perla y chuparle su rica vagina virgen.

Para su suerte, mas tarde sus padres y tíos decidieron salir a cenar con unos amigos mutuos dejándolas a ella y a su prima solas en la casa.

Sara se aseguro de que estaban completamente solas y rápidamente fue a la cocina por una botella de vino y llamo a Perla.

«Perla!! Ven quiero mostrarte algo» Dijo Sara totalmente descontrolada por la lujuria.

Perla sigue siendo virgen a pesar de tener 18 años

Invitó a su prima a sentarse en la mesa de la cocina y le ofreció un poco de vino. «¿Quieres un trago? ándale no seas tímida» Perla al principio se negó pero después de unos cuantos intentos sucumbió a la insistencia, mojando su rica boca con el embriagante vino tinto de sus padres.

Perla y Sara estaban sentadas frente a frente en la mesa de la cocina, sorbiendo copas de vino tinto que sabían a oscuras tentaciones y fantasías prohibidas. Estaban solas en casa con nada más que sus propios pensamientos depravados.

«No sé si podré soportarlo», susurró Sara, con la voz ligeramente temblorosa mientras recorría con la yema de un dedo el borde de su vaso. «Estar a solas contigo, sin la supervisión de tus padres…».

Sara apartó un mechón de pelo de la cara de Perla y sus dedos se posaron en su mejilla. «¿Por que dices eso?», respondió Perla. Sara con los ojos ardiendo de lujuria apenas contenida le susurro: «He deseado esto durante todo el día, te he deseado a ti Perla». Se inclinó más cerca, dejando su aliento cálido contra la oreja de Perla mientras ronroneaba: «Y ahora por fin tenemos la oportunidad de darnos el gusto sin temor a las consecuencias».

Los labios de Sara rozaron el lóbulo de la oreja de Perla mientras continuaba: «Imagínanos explorando cada centímetro del cuerpo de la otra, tocándonos en lugares donde nunca antes nos habíamos atrevido. Tus manos en mis tetas, mis dedos dentro de ti, nuestros gemidos resonando en estos pasillos vacíos». Mordisqueó la oreja de Perla, saboreando el jadeo que escapó de los labios de su prima. «Quiero hacerte gritar mi nombre, gritar de placer tan fuerte que lo oigan los vecinos. Te llevaré a alturas de éxtasis con las que sólo has soñado.. conmigo tendrás tu primer orgasmo».

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Sara a sus 24 años es una pervertida

La mano de Sara bajó hasta el muslo de Perla, apretando la suave carne a través de sus jeans ajustados. «Piénsalo, Perla. Nadie nos interrumpirá, nadie sabrá lo que estamos haciendo. Podemos ser tan sucias y depravadas como queramos, ceder a todos los deseos que nos acechan». Su voz era grave y sensual, cargada de promesas del placer que estaba por venir. «Déjame adorar tu cuerpo, hacerte mía…»

La respiración de Perla se entrecortó cuando la mano de Sarah se deslizó por su muslo y las yemas de los dedos rozaron el borde de su ropa interior. «S-Sara, no podemos… está mal», gimoteó, aun cuando la excitación se le revolvía caliente en su vientre. Pero Sara se limitó a sonreír perversamente.

«No te resistas, Perla. Veo cómo me responde tu cuerpo». Acarició el pecho de Perla a través de la blusa y el bra, con el pulgar acariciando el pezón. «Tú también quieres esto».

«No…» Perla protestó débilmente. Pero se arqueó ante las caricias de Sara, traicionando su deseo.

«Te haré sentir muy bien, primita», ronroneó Sara contra el cuello de Perla entre besos con la boca abierta a lo largo de arriba a abajo. Sus dedos desabrocharon hábilmente el broche del bra de Perla por debajo de la tela mientras lamía un camino abrasador hasta el lóbulo de una oreja y lo mordía suavemente antes de aliviarlo con los labios. «S-Sara… que estamos haciendo» Susurro Perla y desde ese momento se dejo llevar como un títere manipulado por la lujuria y la excitación que le hizo sentir su prima mayor por primera vez.

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Perla estaba llena de lujuria

Sara agarró el dobladillo de la blusa de Perla y tiró hacia arriba con rapidez, quitándole tanto la blusa como el bra para dejar al descubierto unas tetas turgentes coronadas por unos pezones sonrosados que pedían atención y que inmediatamente fueron engullidos por el calor húmedo de los labios de Sara, que los succionaron con fuerza enviando sacudidas directas a los jugos de sus coños que empapaban la ropa interior de ambas.

Perla dejó escapar un gemido desesperado cuando Sara la besó acaloradamente, separando los labios para permitir que la lengua de la mujer mayor los recorriera y le saqueara la boca. El beso se profundizó e intensificó, y los húmedos sonidos de sus bocas entrelazadas resonaron obscenamente en la silenciosa cocina.

Las manos de Sara recorrían libremente el cuerpo de Perla, tirando de botones y cremalleras, decidida a deshacerse de toda la ropa que le quedaba, al final Perla sólo llevaba un par de calzones de encaje color negro.

Rompiendo el beso, Sara bajó la cabeza para recorrer con besos húmedos y la boca abierta la mandíbula de Perla y la esbelta columna de su garganta, deteniéndose para acariciar con la lengua la sensible piel del punto del pulso.

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Sara enseñando sus ricas tetas

«Mmmm, sabes divina, primita. Sabía que lo harías». Sara gimió apreciativamente contra la piel resbaladiza de Perla antes de tomar un pezón y meterlo en su boca.

Estando Perla aun de pie, Sara se arrodillo frente a ella, y utilizó su hábil boca sobre el mojado e hinchado coño de su prima, separado sólo por la fina tela de sus bragas. En ese momento la cabeza de Perla cayó hacia atrás con un gemido lascivo. La mujer mayor no perdió tiempo en despojar a su hermana pequeña de la endeble barrera, enganchando los dedos bajo el ribete de encaje y arrastrándolo hacia abajo para que se enredara alrededor de los muslos de Perla.

«Oh, Que rico», jadeó Perla, enredando los dedos en el pelo de Sara mientras se acomodaba entre sus piernas abiertas. La primera pasada de la lengua de Sara por sus brillantes pliegues arrancó otro grito de júbilo de los labios de la joven. «¡No pares!»

Sarah redobló sus esfuerzos, cerrando la boca sobre el sexo chorreante de Perla y lamiendo hambrientamente, sorbiendo el néctar ambrosial que goteaba hasta cubrirle la barbilla. Su lengua profundizó, entrando y saliendo del estrecho canal de Perla mientras buscaba el punto perfecto que enloquecería a su prima.

«Eso es, gime para mí», gruñó Sara.

La lengua perversa de Sara no cesaba en su asalto a los sensibles pliegues de Perla, alternando entre lengüetazos planos que se arrastraban deliciosamente por su raja y lengüetazos precisos que rodeaban su clítoris palpitante. La joven sólo podía aferrarse a la vida, con las uñas rasgando la espalda de Sara mientras el éxtasis la invadía en oleadas incesantes.

«¡Asi, así! Oh, Dios, no pares». exclamó Perla, con las caderas rechinando sin sentido contra la boca ansiosa de Sara. Sus resbaladizos músculos internos se agitaban y apretaban, intentando desesperadamente penetrar aún más a Sara mientras perseguía su inminente liberación.

Sara gimió de aprobación y redobló la presión y la velocidad, sabiendo que Perla estaba cerca. Sus astutos dedos encontraron los erectos pezones de Perla, haciendo rodar y pellizcando con fuerza, casi dolorosamente. Con un último lametón intencionado directamente en el coño hinchado de Perla, Sara cerró la boca sobre la abertura crispada y chupó con fuerza. Eso fue todo lo que necesitó para hacer explotar a Perla.

chica sentada en un sillo enseñando las tetas
Perla por fin tuvo su primer orgasmo

La espalda de Perla se inclinó sobre la cama cuando el éxtasis detonó en ella como una bomba y todos sus músculos se agarrotaron al alcanzar el clímax. Su coño se cerró como una mordaza en torno a la lengua de Sara, ondulándose y agitándose mientras derramaba su dulce liberación en la boca ansiosa de la mujer mayor.

Sara no vaciló y tragó con avidez cada gota de la ambrosía de Perla mientras la hacía superar las réplicas. Sólo cuando la joven se desplomó sin huesos sobre la alfombra del piso, Sara se apartó y se lamió los labios con una sonrisa de satisfacción. «Deliciosa. Sabía que sabrías increíble prima».

Perla gimió, con los muslos aún temblorosos por la fuerza de su orgasmo. Miró a Sara con los ojos nublados, el pecho agitado. «Ha sido… guau. No puedo creer que…»

«Mmmm, no te preocupes por eso ahora.» Sara la cortó con un beso abrasador, la lengua profundizando para saborearse a sí misma en los labios de Perla.

Perla no podía creer lo rico que era tener un orgasmo

«Así fue como Perla tuvo su primer orgasmo. Espero que te haya gustado este relato tanto como a mi… si te gustaría leer la segunda parte donde Perla se come a Sara por favor escríbelo en los comentarios abajo»

-Tania

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