Karely se sentó en la cama, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba la pantalla de su laptop. Su esposo, Pedro, estaba parado detrás de ella, su mano descansando suavemente en su hombro. «¿Qué piensas?» le preguntó, su voz baja y llena de expectación. Karely tragó saliva, su mirada fija en la página de Facebook que Pedro había encontrado. Era un club de intercambio de parejas, un lugar donde las parejas podían reunirse con otras para compartir experiencias sexuales. «Nosé, Pedro,» respondió Karely, su voz temblando ligeramente. «Suena… peligroso. Y un poco sucio.» Pedro se sentó a su lado, tomando su mano en la suya. «Pero piensa en lo excitante que sería» susurró, su aliento caliente contra su oído. «Imagina a otra pareja, explorando nuestros cuerpos, compartiendo nuestra pasión.«

Karely se mordió el labio inferior, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba a Pedro. La idea de estar con otra persona la aterrorizaba. Ella se había casado virgen, y Pedro había sido su primer y único amante. La sola idea de compartir su cuerpo con alguien más la hacía sentir náuseas. «Pedro, yo… nunca he estado con nadie más que contigo» dijo en voz baja, su voz temblando ligeramente. «La idea de estar con otra persona me asusta. No sé si pueda hacerlo.» Pedro apretó su mano, mirándola con ojos llenos de comprensión y amor. «Lo sé, mi amor. Y te respeto por eso. Pero piensa en lo excitante que sería, explorar nuevas sensaciones juntos. No tienes que hacer nada que no quieras. Seríamos nosotros dos, siempre juntos.»
Karely negó con la cabeza, sus ojos llenándose de lágrimas. «No, Pedro. No puedo hacerlo. Me parece algo sucio y pervertido. No quiero estar con nadie más que contigo.» Intentó soltarse de su mano, pero él la apretó con más fuerza. «Karely, por favor. Hazlo por mí. Si de verdad me amas, lo harás.» Sus ojos la miraban suplicantes, su voz llena de emoción. «Sé que tienes miedo, pero estaré contigo en cada paso del camino. Seremos nosotros dos, explorando juntos. Por favor, mi amor. Hazlo por mí.»
Pedro suspiró, pasando una mano por su cabello. «Karely, por favor. Entiendo que tengas miedo, pero te prometo que todo estará bien. Usaremos condones en todo momento, así no hay riesgo de contagio de nada. Y además, nuestra vida sexual se ha vuelto un poco aburrida, ¿no crees? Necesito experimentar algo nuevo, sentirme vivo otra vez. Y quiero que lo hagamos juntos, como una pareja.» Tomó su rostro entre sus manos, mirándola directamente a los ojos. «Si de verdad me amas, lo harás. Será una aventura que nunca olvidaremos. Por favor, Karely. Di que sí.»

Karely negó con la cabeza, su voz llena de dolor. «No quiero que te acuestes con otra mujer, Pedro. Eso me mataría.» Lágrimas rodaban por sus mejillas mientras hablaba. «¿Y qué pasa con los celos?¿Cómo voy a sentirme cuando otro hombre me toque, me bese, me haga cosas que solo tú deberías hacer?» Pedro la abrazó con fuerza, acariciando su cabello. «Shh, mi amor. No llores. En cuanto a los celos, confío en ti y en nuestro amor. Es más fuerte que cualquier cosa. Cuando estemos en el club, seremos nosotros dos, explorando juntos. No habrá lugar para los celos. Te amo, Karely. Solo a ti. Siempre.»
Karely suspiró, limpiándose las lágrimas de sus ojos. Miró a Pedro, su corazón lleno de amor y miedo al mismo tiempo. «Está bien,» dijo finalmente, su voz apenas un susurro. «Lo haré. Solo por ti. Porque te amo más que a nada en este mundo.» Tomó su rostro entre sus manos, mirándolo directamente a los ojos. «Juro que ningún hombre podrá hacerme sentir lo que tú me haces sentir. Eres el único para mí, Pedro. Siempre lo serás.» Selló sus palabras con un beso profundo y apasionado, dejando que su amor hablara por sí mismo.
Esa noche, Karely yació despierta en la cama, su mente llena de pensamientos contradictorios. Miraba a Pedro dormir a su lado, su pecho subiendo y bajando tranquilamente. Recordó todas las veces que habían hecho el amor, cómo él había sido su primer y único amante .La idea de que otro hombre la tocara la llenaba de miedo y repulsión. Era como si estuviera traicionando a Pedro, mancillando el vínculo sagrado entre ellos. Su corazón latía con fuerza mientras imaginaba manos extrañas sobre su cuerpo, bocas desconocidas besando su piel. Un escalofrío recorrió su espina dorsal ante la idea. ¿Cómo podría permitir que alguien más la tocara cuando la única verga que había visto era la de su esposo?¿Cómo podría compartir lo que pertenecía solo a Pedro?.
La mañana llegó, y con ella, el día en que Karely y Pedro visitarían el club de swingers. Pedro estaba emocionado, su adrenalina corriendo por sus venas mientras se vestía cuidadosamente. Pero… Karely se sentía como si estuviera caminando hacia su propia ejecución. Karely se puso un vestido sin escote, su familia le había enseñado a ser respetuosa y reservada. No quería mostrar demasiado piel, no quería parecer una mujer fácil o promiscua. Mientras se miraba en el espejo, se preguntaba qué diablos estaba haciendo. Esto iba en contra de todo lo que creía, de todo lo que era. Pero había prometido intentarlo por Pedro, por su amor. Tomó una profunda respiración y salió de la habitación para encontrar a su esposo esperándola ansiosamente.


Después de dejar a sus dos hijos con los padres de Pedro. El la miró, con su corazón latiendo con fuerza en su pecho. «Vamos, amor. Ya es hora» dijo, tomándola de la mano y tirando de ella hacia la puerta. «Me muero por experimentar esto contigo. Va a ser increíble.» Karely asintió débilmente, dejando que Pedro la guiara hacia el coche. Mientras se sentaba en el asiento del pasajero, no podía evitar sentir una punzada de miedo y duda en su estómago. ¿Estaban haciendo lo correcto?¿Esto no los destruiría a ambos?.
Cuando llegaron al club, Pedro y Karely fueron recibidos por la pareja organizadora. Los guiaron al interior, donde encontraron a otras diez parejas esperándolos. Karely se sintió abrumada por la situación, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Mientras la pareja organizadora los presentaba con las otras parejas, Karely apenas podía levantar la vista del suelo. Estaba nerviosa, su cuerpo temblando ligeramente mientras intentaba procesar todo lo que estaba sucediendo. A su lado, Pedro parecía estar en su elemento, sonriendo y estrechando manos con los otros hombres mientras miraba a las mujeres con interés.
Karely se inclinó hacia Pedro, su voz apenas un susurro. «Pedro, esto es un error. Vamonos, por favor. No quiero hacer esto.» Pero Pedro simplemente sonrió y le apretó la mano. «Relájate, amor.Dijiste que lo harías por mí. Confía en mí, no va a pasar nada malo. Ya te dije que no soy celoso.» Karely mordió su labio inferior, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Quería creerle, quería confiar en él. Pero había algo dentro de ella que le decía que esto estaba mal, que estaban cruzando una línea de la que nunca podrían regresar.
Pedro y Karely se sentaron junto a las otras parejas, formando un círculo en el centro de la habitación. La pareja organizadora comenzó a explicarles cómo funcionaría el intercambio de parejas, sus palabras llenando el aire con una mezcla de excitación y ansiedad. Karely escuchaba atentamente, su mente tratando de procesar toda la información. Se sentía como si estuviera en un sueño, como si nada de esto fuera real. Miró a su alrededor, observando a las otras parejas. Algunas parecían nerviosas, como ella, mientras que otras parecían emocionadas y listas para comenzar.

La pareja organizadora sonrió a Pedro y Karely, su voz llena de entusiasmo. «Bueno, parece que tenemos una pareja nueva en nuestro club esta noche. ¿Nos podrían decir sus nombres y por qué decidieron unirse a nosotros?» Pedro se aclaró la garganta, mirando a Karely antes de hablar. «Soy Pedro y ella es mi esposa, Karely. Hemos estado casados durante cinco años y recientemente, hemos estado buscando nuevas experiencias para nuestra relación. Pensamos que el intercambio de parejas podría ser una forma emocionante de explorar juntos y fortalecer nuestro vínculo.» Karely asintió débilmente, su voz apenas audible cuando añadió, «Sí, eso es correcto. Queremos experimentar cosas nuevas juntos.»
La pareja organizadora sonrió ampliamente, sus ojos brillando con excitación. «¡Bienvenidos a nuestro club, Pedro y Karely! Antes de poder recibirlos oficialmente, deben pasar por nuestro ritual de iniciación. Necesitamos ver si están realmente listos para ser swingers.» Se volvió hacia las otras parejas y señaló a tres de ellas. «Por favor, acérquense a Pedro y Karely. Cada uno debe besar en la boca a las demás parejas y tocar una parte del cuerpo.» Karely sintió que su corazón se aceleraba, su cuerpo temblando ligeramente mientras esperaba que las otras parejas se acercaran. Miró a Pedro, buscando algún signo de duda o preocupación en su rostro, pero solo encontró excitación en sus ojos.
Pedro estaba emocionado, su adrenalina corriendo por sus venas mientras las tres mujeres se acercaban. Sin pensarlo dos veces, recibió a cada una de ellas con un beso apasionado en la boca. Mientras tanto, Karely observaba con creciente molestia y asco cómo su esposo aprovechaba la oportunidad para tocar y manosear descaradamente las tetas y el trasero de las otras mujeres. Su estómago se revolvió al verlo actuar de esa manera, como si ella no estuviera allí. Se sentía humillada, como si fuera un objeto en lugar de su esposa.
La pareja organizadora notó la expresión de disgusto en el rostro de Karely y se acercó a ella con una sonrisa comprensiva. «¿Qué pasa, cariño?¿Te dan celos ver a tu esposo tocar a otras mujeres?» Karely negó con la cabeza, su voz temblando ligeramente. «No… es solo que…no me siento cómoda con esto.» La pareja organizadora le puso una mano en el hombro, mirándola directamente a los ojos. «No te preocupes, ahora te toca a ti. Aprovecha y toca a los hombres donde quieras. No tengas miedo de explorar y disfrutar.» Karely tragó saliva, mientras miraba a los tres hombres que se acercaban a ella.

Los tres hombres se acercaron a Karely, sus ojos llenos de deseo y expectación. Karely se quedó paralizada, sin saber qué hacer. Miraba a su alrededor, buscando una salida, una forma de escapar de esta situación surrealista. Pedro la animó desde un lado «Anda, mi amor. Te juro que no me darán celos. Toca a los esposos.» Los hombres esperaban pacientemente, sus cuerpos musculosos y bronceados a la espera de que Karely hiciera un movimiento. Uno de ellos sonrió seductoramente «No tengas miedo, hermosa. Solo déjate llevar.»
Uno de los hombres tomó suavemente la mano de Karely y la colocó sobre su pecho musculoso. Ella se sonrojó intensamente, sintiendo el calor de su piel a través de la camisa. Una lágrima escapó de sus ojos, rodando por su mejilla. El segundo hombre tomó la otra mano de Karely y la guió hacia abajo, colocándola sobre su bulto sobre el pantalón. Ella jadeó, tratando de retirar su mano, pero él la mantuvo allí firmemente. El tercer hombre se acercó por detrás, sus manos grandes y cálidas acariciando las curvas de su trasero a través del vestido.
Karely miró a Pedro con ojos llenos de culpa y arrepentimiento. Él la observaba con una mezcla de excitación y un poco de molestia mientras ella tocaba a los otros hombres. Su mandíbula se tensó ligeramente, pero no dijo nada. Siguió jugando con las mujeres, besándolas y acariciándolas sin descanso. Por fin, después de lo que pareció una eternidad, la pareja organizadora anunció que habían pasado la prueba de iniciación. Pedro y Karely se sentaron nuevamente en sus lugares, el ambiente entre ellos cargado de tensión y confusión. Karely mantenía la mirada baja, incapaz de mirar a su esposo a los ojos. Se sentía usada y traicionada, como si su cuerpo hubiera sido manipulado sin su consentimiento.

El hombre musculoso se acercó al organizador y le susurró algo al oído. Este asintió con una sonrisa pícara y se volvió hacia el grupo. «Bueno, gente, es hora de organizar las parejas para esta noche. Cuando mencione sus nombres, por favor pasen a una de las habitaciones del fondo.» Fue recorriendo la lista de nombres, asignando a cada pareja una habitación. Cuando llegó a Pedro y Karely, el organizador sonrió ampliamente. «Pedro, Karely, ustedes estarán con… ¡el musculoso!» Karely sintió que su corazón se detenía por un momento. Miró a Pedro con ojos suplicantes, rogándole en silencio que dijera algo, que los sacara de allí.
La esposa del hombre musculoso que al parecer era toda una experta, tomó a Karely y Pedro de la mano, guiándolos hacia una de las habitaciones del fondo. «Vengan con nosotros» dijo la mujer con una sonrisa seductora. «Nos vamos a divertir mucho juntos.» Karely caminaba detrás de ellos como en trance. No podía creer que esto estuviera sucediendo. Estaba a punto de tener sexo con un extraño, mientras su propio esposo podría escucharla y tal vez mirarla. Karely se sentía mareada, como si estuviera fuera de su cuerpo. Cuando llegaron a la habitación, el hombre musculoso cerró la puerta detrás de ellos y se volvió hacia Karely con una sonrisa depredadora. «Bueno, cariño. Vamos a darte como cajón que no cierra.»
El hombre musculoso se acercó a Karely, sus ojos oscurecidos por la lujuria. «¿Alguna vez has tenido un orgasmo, cariño?» Antes de que Karely pudiera responder, Pedro intervino rápidamente «Por supuesto, siempre que tenemos sexo.» Karely se sintió confundida y avergonzada. No sabía qué decir. El hombre insistió «Me refiero a si has tenido un squirt. ¿Has empapado la cama alguna vez?» Karely negó con la cabeza, su rostro enrojeciendo de vergüenza. «N-no… nunca he…» El hombre sonrió ampliamente, como un lobo acechando a su presa. «Entonces prepárate para una noche inolvidable.»
Pedro sintió una punzada de celos al escuchar las palabras del hombre. ¿Cómo se atrevía a hablarle así a su esposa? Pero antes de que pudiera decir algo, la esposa del hombre tomó su mano y lo llevó a la cama de la izquierda, sentándose en ella. Pedro se dejó guiar, su mente confusa y su cuerpo respondiendo instintivamente. Karely, por su parte, fue conducida a la cama de la derecha por el hombre musculoso. Él la sentó en el borde y se puso de pie frente a ella, mirándola con deseo puro. «Vamos a comenzar con un poco de vino para relajarnos» dijo la esposa de Pedro mientras servía cuatro copas.
La habitación estaba diseñada para que las parejas pudieran verse y tener sexo sin privacidad alguna. Las dos camas king size estaban colocadas una al lado de la otra, apenas separadas por una mesa de noche. Karely podía ver claramente a Pedro sentado en la otra cama, tomando vino con la esposa del hombre musculoso. Y Pedro, a su vez, tenía una vista directa de Karely y su acompañante. Karely sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal al darse cuenta de que Pedro estaría mirando cada movimiento, cada toque íntimo entre ella y el hombre musculoso. Se sentía expuesta y vulnerable, como si estuviera siendo exhibida en un escenario.
El hombre musculoso se sentó junto a Karely en la cama, su muslo musculoso presionando contra el de ella. «¿Alguna vez has cogido con otro hombre, cariño?» Karely tragó saliva. Miró hacia la otra cama, donde Pedro estaba besándose apasionadamente con la esposa del hombre musculoso. La escena la hizo sentir un nudo en el estómago. «N-no…nunca» susurró, su voz temblorosa. «Soy virgen para otros hombres…» El hombre sonrió, sus ojos brillando con excitación. «Entonces será un placer ser el primero aparte de tu esposo en probarte.»

Karely se mordió el labio inferior, su cuerpo temblando ligeramente. «La verdad… me siento muy incomoda y me da miedo» admitió, su voz apenas un susurro. «No me va a doler, ¿verdad?» El hombre musculoso la miró con una sonrisa tranquilizadora, colocando una mano grande y cálida en su muslo. «No te preocupes, cariño. Seré muy gentil contigo. No quiero hacerte daño.» Sus dedos comenzaron a subir lentamente por su pierna, acariciando su piel a través de la tela del vestido. «Solo relájate y déjate llevar. Te prometo que te gustará.»
Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Karely cuando sintió las manos del hombre musculoso acariciando su pierna. Miró nuevamente hacia la otra cama, donde Pedro estaba completamente absorto en su propia pareja, sin prestarle atención a ella. Se sintió sola y abandonada, como si nada de esto fuera real. Karely cerró los ojos, respirando profundamente. Sabía que esto estaba mal, que estaba traicionando a su esposo, pero algo dentro de ella la impulsaba a seguir adelante. Karely se quedo totalmente quieta, dejando que el hombre musculoso continuara explorando su cuerpo.
El hombre musculoso sonrió ampliamente, mostrando una lengua grande y larga. Se inclinó hacia Karely, acercando su rostro al de ella. «¿Has visto alguna vez una lengua tan grande y larga como la mía, cariño? « Karely se sonrojó intensamente, impresionada por lo que veía. «N-no…nunca» admitió, su voz apenas un susurro. El hombre pasó su lengua por los labios de Karely, saboreándola lentamente. «Prepárate para sentir cosas que nunca antes has experimentado.»
El hombre miró a Karely con deseo puro en sus ojos. «¿Puedo besarte, Karely?» preguntó, su voz grave y seductora. «Después de todo, parece que tu esposo está disfrutando mucho de mi esposa…» En ese momento, Karely comenzó a escuchar los gemidos de placer de Pedro provenientes de la otra cama. Se sintió mareada. Sabía que debería detener esto, pero al ver a su esposo tan despreocupado quiso demostrarle que a ella tampoco le importaba.
Karely asintió lentamente, cruzando los brazos sobre sus senos en un intento de protegerse. El hombre se acercó a ella, sus labios rozando los de ella suavemente al principio. Pero entonces, introdujo su lengua enorme y larga en la boca de Karely, explorando cada rincón y acariciando su garganta. Karely jadeó sorprendida, tratando de mantener la boca cerrada al principio, pero el hombre era demasiado insistente. Su lengua la invadió completamente, llenándola por completo y haciendo que se sintiera mareada y sin aliento.
Karely sintió sensaciones que nunca antes había experimentado. La lengua enorme y larga del hombre llegaba casi hasta su garganta, haciendo que se sintiera llena y abrumada. Era una sensación extraña pero extrañamente placentera. Karely podía sentir cómo su vagina comenzaba a mojarse lentamente, una humedad cálida y creciente que empapaba su ropa interior. Nunca antes había sentido algo así, ni siquiera con Pedro. Era como si su cuerpo estuviera despertando a un nuevo tipo de placer, uno que la hacía sentir viva y excitada.
De repente, el hombre tomó la mano de Karely y la guió hacia su entrepierna. Ella sintió la enorme dureza de su miembro a través de la tela del pantalón. Karely comenzó a gemir suavemente, sus dedos explorando la longitud y grosor de su verga. Nunca antes había sentido algo así, tan grande y poderoso. El hombre se movió contra su mano, gimiendo de placer mientras Karely lo tocaba. Ella podía sentir cómo su propia excitación crecía con cada segundo que pasaba, su vagina palpitando con necesidad.
Mientras tocaba la verga del hombre, la mente de Karely no podía dejar de pensar en Pedro. Volteó a ver hacia la otra cama, donde Pedro estaba lamiendo la vagina de la esposa del hombre con entusiasmo. La escena era perversa y excitante al mismo tiempo. Karely podía ver cómo la mujer se retorcía de placer, sus manos agarrando el cabello de Pedro mientras él la complacía con su boca. Sintió una mezcla de celos y excitación al verlo actuar así con otra mujer.
En ese momento, Karely sintió también una oleada de coraje al recordar cómo ella se había negado a que Pedro le hiciera sexo oral varias veces en el pasado. Siempre había considerado que era algo sucio y degradante, pero ahora, al verlo hacerle eso a otra mujer sin dudarlo, se sintió insultada y furiosa. Karely apretó los dientes, decidida a demostrarle a Pedro que ella también podía ser deseada por otro hombre. Con un movimiento repentino, metió la mano dentro del pantalón del musculoso y sacó su verga erecta, comenzando a masturbarlo con fuerza.

Karely miró al hombre directamente a los ojos y dijo en voz alta «Qué verga tan grande tienes… La tienes mucho más grande que mi esposo.» El hombre sonrió con arrogancia y contestó «Sí, cariño. Y no solo es más grande, también sé cómo usarla mejor. Tu esposo nunca te ha hecho sentir lo que yo puedo hacerte sentir.»
Pedro se detuvo un momento, dejando de lamer la vagina de la esposa del hombre. Volvió la cabeza hacia Karely y vio cómo ella masturbaba la enorme verga del musculoso, sus ojos clavados en los de él. Por primera vez desde que comenzaron este juego, Pedro sintió una punzada de vergüenza y culpa al escuchar las palabras de su esposa. Sabía que ella estaba tratando de provocarlo, de demostrarle que también podía tener placer con otro hombre. Y eso lo hizo sentir pequeño y insignificante comparado con el musculoso.
El hombre musculoso intentó tocar las tetas firmes de Karely, pero ella lo detuvo rápidamente. «Espera, ¿qué estás haciendo?» dijo, su voz temblorosa. No quería que la tocara porque se sentía avergonzada y miedo. El hombre la miró con una sonrisa tranquilizadora y dijo «Relájate, cariño. Solo quiero hacerte sentir bien. No tienes nada de qué avergonzarte.» Comenzó a acariciar suavemente sus brazos, intentando calmarla y convencerla de que se dejara tocar.

El hombre musculoso continuó hablando en voz baja y suave a Karely, intentando calmarla. «Shh, tranquila. No voy a hacer nada que no quieras. Solo quiero tocarte un poco, sentir tus curvas…» Sus manos comenzaron a subir lentamente por los brazos de Karely, acariciando su piel suavemente. Luego, las deslizó hacia arriba, deteniéndose justo debajo de sus tetas. Karely podía sentir su aliento cálido en su cuello mientras él susurraba «Tienes tetas preciosas, cariño. Me muero por sentir tus pezones duros bajo mis dedos…»
Karely gimió suavemente, su cuerpo temblando de deseo mientras seguía masturbando al hombre.Cuando escuchó sus palabras, sintió que algo dentro de ella se rompía. «Está bien…tocame» susurró, su voz llena de necesidad. «Hazme sentir lo que nunca he sentido…» Lentamente, quitó su mano de sus propias tetas y dejó que el hombre musculoso la tocara a su antojo. El hombre sonrió con satisfacción y comenzó a acariciar sus senos firmes a través de la ropa, sintiendo cómo sus pezones se endurecían bajo sus dedos expertos.
El hombre musculoso apretó y masajeó las tetas de Karely a través de la tela de su vestido, sus dedos expertos excitándola cada vez más. «Mmm, qué tetas más deliciosas tienes» susurró con voz grave, su aliento cálido contra su oído. «Me encantaría chupar tus pezones hasta que grites de placer…» Karely gimió más fuerte, sintiendo cómo su vagina se humedecía aún más con cada palabra perversa que él decía. El hombre bajó la cabeza y comenzó a mordisquear y succionar el cuello de Karely, dejando marcas rojizas en su piel. Al mismo tiempo, metió una mano dentro de su vestido y sacó uno de sus senos, exponiéndolo completamente.

El hombre musculoso se inclinó y tomó el pezón erecto de Karely en su boca, chupándolo con fuerza mientras su lengua lo rodeaba. Karely gritó de placer, arqueando la espalda para ofrecerle más de sus tetas. «Oh, sí… justo así» gimió, su mano moviéndose más rápido sobre la verga del hombre. «Chúpamelas… hazme sentir como una puta…» El hombre sonrió alrededor de su pezón y obedeció, succionando y mordiendo sus senos con entusiasmo. Su otra mano se deslizó por debajo de su vestido, acariciando la piel suave de sus muslos hasta llegar a su vagina empapada.
Pedro se detenía cada pocos segundos para mirar a su esposa, observando cómo el hombre musculoso la tocaba y la excitaba. No le gustaba lo que estaba viendo, pero no podía apartar la mirada. Karely parecía estar disfrutando cada segundo, gimiendo y arqueándose contra el otro hombre. Ver a su esposa así, tan entregada a otro hombre, hacía que Pedro se sintiera pequeño y débil. Su masculinidad se derrumbaba ante sus ojos, sabiendo que nunca había sido capaz de hacerla sentir de esa manera.

Pedro no podía creer lo que estaba presenciando. Se detuvo completamente de lo que le estaba haciendo a la esposa del musculoso, su mente estaba en shock al ver a Karely así. El hombre recostó a Karely en la cama y le subió el vestido, exponiendo su ropa interior mojada. Luego, se inclinó y comenzó a pasar su lengua por encima del calzón de Karely, haciendo que ella gritara de placer como nunca antes. «¡Oh, Dios! ¡Sí!» gritó Karely, sus manos agarrando las sábanas mientras el hombre lamía su vagina a través de la tela fina.

El hombre musculoso saboreó los jugos de Karely con su enorme lengua, disfrutando del sabor dulce y salado de su excitación. Pedro se notaba cada vez más molesto, su rostro enrojecido y sus puños apretados a los costados. «¿Qué te pasa, amor?» le preguntó la esposa del musculoso, notando su comportamiento extraño. «Déjala disfrutar… ¿No me digas que estás celoso?»

La esposa del musculoso se acercó a Pedro y le dijo con voz seductora «Enserio te vas a detener? Yo también quiero que me cojan…para eso vine a la reunión.» Pedro solo podía observar, paralizado, cómo el hombre musculoso le quitaba el calzón a Karely, exponiendo su coño ardiente y húmedo. Luego, introdujo su larga lengua dentro de ella, haciendo que Karely gritara de placer una vez más. «¡Oh, sí! ¡Lámeme el coño!» gritó Karely sin pudor alguno, su cuerpo temblando de éxtasis.
Pedro no podía apartar la mirada, su cuerpo temblando de deseo y rabia al mismo tiempo. La esposa del musculoso se acercó a él y le desabrochó el pantalón, diciendo con voz seductora «Ven, Pedro… deja que te la chupe y verás que ni de Karely te vas a acordar.» Sacó su verga flácida y comenzó a chuparla con esfuerzo, tratando de endurecerla. Pedro gimió suavemente, su mente confundida entre el placer y la culpa.
Mientras tanto, Karely gemía como nunca antes había gemido, su cuerpo temblando de placer. «¡Hay que rico! ¡Jamás había sentido algo tan rico!» gritaba, sus manos agarrando la cabeza del hombre musculoso y presionándola contra su vagina. El hombre lamía y succionaba sin piedad, introduciendo su lengua lo más profundo posible en el coño ardiente de Karely. Ella se retorcía y gritaba, perdida en un mar de sensaciones nuevas y intensas.

La lengua enorme y larga del hombre musculoso entraba y salía de la vagina de Karely, moviéndose dentro de ella como si fuera su propia verga. Karely gritaba de placer, su cuerpo convulsionando con cada embestida. «¡Sí, sí, sí!¡Más, por favor!¡No pares!» rogaba, sus piernas temblando y sus ojos en blanco. El hombre obedecía, aumentando la velocidad y la fuerza de sus lamidas, decidido a hacerla correrse como nunca antes.
Mientras tanto, la esposa del hombre musculoso chupaba la verga de Pedro como una puta experta, su lengua y labios trabajando en armonía para darle placer. Ella saboreaba cada centímetro de su miembro, disfrutando del sabor salado de su piel. Pedro escuchaba los fuertes gemidos de Karely al fondo, sintiendo una mezcla de celos y excitación.
De pronto, la esposa del hombre musculoso se quitó toda la ropa y se puso en cuatro, presentando su trasero y vagina a Pedro. «Ahora me toca a mí, Pedro» dijo con voz autoritaria. «Más vale que me aguantes más de 30 minutos, porque eso es lo que necesito para venirme. Quiero que me cojas duro.» Pedro, un poco avergonzado por su tamaño no muy grande, introdujo su verga en el coño de la mujer. Comenzó a moverse dentro de ella con golpes lentos y superficiales, tratando de complacerla.
La esposa del hombre musculoso gemía y gritaba, «¡Más duro, Pedro!¡Cógeme más duro!» Estaba acostumbrada a la enorme verga de su marido y la de Pedro le parecía pequeña en comparación. «¡Métemela toda! ¡No te quedes corto!» exclamaba, moviendo su trasero para sentirlo más profundo. Pedro intentaba cumplir con sus demandas, pero su tamaño limitaba el placer que podía darle. La mujer comenzaba a impacientarse, buscando una satisfacción que Pedro no parecía capaz de proporcionarle.
Mientras tanto, el hombre musculoso sacó su lengua del coño de Karely y se quitó la ropa, liberando su enorme verga venosa y palpitante. Tomó a Karely de los brazos y la sentó en la cama, poniéndose de pie frente a ella. Colocó su verga erecta justo enfrente de su rostro, tan cerca que Karely podía sentir el calor que emanaba. La cabeza hinchada y roja de su miembro estaba a apenas unos centímetros de sus labios, esperando a ser saboreada. Karely miraba la enorme verga con una mezcla de miedo y excitación, preguntándose cómo demonios iba a caber en su boca.
El hombre musculoso tomó la cabeza de Karely y la guió hasta su enorme verga, presionando la cabeza hinchada contra sus labios. Karely pensó, «No me va a caber en la boca. Está demasiado grande.» Pero al final, no le importó y abrió la boca, dejando que el hombre introdujera su miembro dentro. Comenzó a chuparla como una zorra caliente, su lengua rodeando la cabeza y succionando con fuerza. El hombre gruñó de placer, disfrutando de la boca caliente y húmeda de Karely alrededor de su verga. Empujó más profundo, sintiendo cómo su miembro rozaba la garganta de ella.

Pedro observaba con asombro cómo Karely chupaba la verga del hombre musculoso. Nunca antes había visto a su esposa hacerlo de esa forma, con tanto entusiasmo y deseo. Siempre la había visto chuparle a él con asco y miedo, sin disfrutar realmente del acto. Su mente estaba confundida y celosa al mismo tiempo, sintiendo una mezcla de excitación y vergüenza al verla actuar como una puta caliente para otro hombre. La esposa del musculoso notó la mirada de Pedro y sonrió maliciosamente, disfrutando de su incomodidad.
Ella se dirigió a Pedro con una sonrisa burlona, «¿Qué pasa, Pedro? ¿Nunca habías visto a tu esposa chupar una verga como una puta?» Se acercó a él y le susurró al oído «Mi esposo siempre hace que las esposas de otros se vuelvan unas putas insaciables. No me digas que te estás arrepintiendo…» Tomó la mano de Pedro y la colocó sobre su vagina húmeda. «No me puedes dejar así, caliente y necesitada, Pedro. Termina lo que empezaste.»
Pedro siguió penetrando a la esposa del musculoso en cuatro, tratando de concentrarse en darle placer y no pensar en Karely chupando otra verga. La mujer gemía y gritaba «¡Sí, Pedro!¡Métemela hasta el fondo! ¡Y méteme el dedo en el culo!» Quería sentir que era una puta completa, usada y satisfecha. «Así es como me gusta, Pedro. Hazme sentir como la puta que soy.» Sus palabras excitaban a Pedro aún más, haciendo que aumentara la velocidad y fuerza de sus embestidas.
Pedro metió su dedo índice en el culo apretado de la esposa del musculoso mientras seguía penetrándola con fuerza por la vagina. La mujer se retorcía y gritaba de placer «¡Dime que soy una puta, Pedro!¡Insúltame!» Quería sentir que era una zorra sin valor, solo un objeto para ser usado. «Sí, soy una puta barata y fácil. Me encanta que me folles como a una perra en celo.» Sus palabras obscenas excitaban aún más a Pedro, haciendo que sus movimientos se volvieran más bruscos y violentos. La vagina de la mujer estaba empapada y caliente, succionando su verga como si fuera un agujero hambriento.
El hombre musculoso follaba la boca de Karely con su enorme verga, metiéndola hasta la garganta y haciendo que tosiera por ser inexperta. Luego, se recostó en la cama con su bestial miembro erecto.Tomó a Karely de los brazos y le dijo «Subete hermosa. Quiero que me montes y veamos qué sabes hacer.» Karely se quitó el resto de la ropa obedientemente, mostrando su cuerpo desnudo y tembloroso. Se subió a la cama y se posicionó encima del hombre, mirando su enorme verga con miedo y excitación. «Vamos, nena. Súbete a mi verga y muévete» ordenó el musculoso, agarrando sus caderas para guiarla.
Karely se subió encima del hombre, sintiendo cómo sus músculos duros hacían gotear su vagina de excitación. Lentamente, introdujo su enorme verga dentro de ella, gimiendo y jadeando con cada centímetro que entraba. «¡Oh, Dios! ¡Es tan grande!¡Me está partiendo en dos!» gritaba Karely, su cuerpo temblando por la sensación de estar siendo llenada completamente. El hombre musculoso gruñía de placer, disfrutando de la sensación de su vagina apretada y caliente alrededor de su verga. «Sí, nena. Tómala toda. Eres una buena puta» la animaba, moviendo sus caderas para ayudarla a bajar más profundo.

«¡Sí, sí!¡Me estás llenando tanto!¡No puedo creer lo grande que eres!» Karely gemía sin control, sus manos apoyadas en el pecho del hombre musculoso. Comenzó a moverse arriba y abajo, sintiendo cómo su vagina se estiraba y succionaba la verga enorme. «¡Oh, Dios mío!¡Esto es increíble!¡Nunca había sentido algo así!» gritaba, perdida en el placer intenso que la recorría. El hombre musculoso la agarraba de las caderas, ayudándola a subir y bajar más rápido, queriendo sentirla correrse alrededor de su verga. «Eso es, puta. Córrete en mi verga como una buena zorra» la incitaba con voz grave.
«¡Oh, Dios!¡Comparado contigo, mi esposo tiene una verga chiquita!» Karely gritaba sin pudor, su cuerpo moviéndose salvajemente encima del hombre musculoso. «¡Nunca me había sentido tan llena! ¡Tan satisfecha!» Sus palabras excitaban aún más al musculoso, quien aumentaba la velocidad y fuerza de sus embestidas. «Sí, nena. Dime lo mucho que te gusta mi verga grande. Dime cómo tu esposo no te alcanza» la animaba, disfrutando de su confesión. Karely seguía hablando sin control «¡Me encanta tu verga enorme! ¡La prefiero a la de Pedro cualquier día!»
«¡Sí, sí, sí! ¡Más rápido, más duro!¡Hazme tu puta!» Karely gritaba mientras comenzaba a moverse más rápido, su cuerpo sudoroso y tembloroso. Estaba empapada, su vagina goteando líquido por todas partes. «¡Oh! ¡Me voy a venir!¡Voy a venirme en tu enorme verga!» Sus palabras eran cada vez más incoherentes, perdida en el placer intenso que la consumía. El hombre musculoso gruñía y jadeaba debajo de ella, sintiendo cómo su vagina se contraía alrededor de su miembro. «Eso es, zorra. Córrete para mí. Demuéstrame lo mucho que te gusta» la instigaba con sus manos apretando sus caderas con fuerza.
Karely tuvo un orgasmo intenso, liberando un squirt a chorros que mojó completamente la verga del hombre musculoso y su abdomen. Gritó con fuerza «¡Sí, sí, sí! ¡Me estoy corriendo! ¡Oh, Dios!» Su cuerpo se sacudió violentamente, su vagina contrayéndose alrededor de la enorme verga que la llenaba. El hombre gruñó de placer al sentir el líquido cálido y abundante rodeando su miembro. «¡Que rico squirt! ¡Eres una buena puta!» exclamó, disfrutando de la sensación de su vagina palpitante. Karely quedó temblorosa y sin aliento encima de él, su mente en blanco por la intensidad del orgasmo.
Karely le dijo al hombre musculoso con voz temblorosa «Nunca había tenido un orgasmo así en mi vida. Eso fue lo más rico que he sentido.» Aún estaba recuperando el aliento cuando el hombre la miró con una sonrisa perversa. «Aún no hemos terminado, nena. Esto apenas está comenzando» la informó, saliendo de debajo de ella y poniéndose de pie. Su enorme verga estaba dura y goteando, lista para más acción. Karely lo miró con miedo y excitación, preguntándose qué más tendría preparado para ella ese hombre insaciable.
Pedro no podía creer lo que acababa de escuchar, pero se centró en no quedar mal con la esposa del hombre musculoso. Comenzó a decirle «Eres una puta. Te gusta verdad, maldita zorra.» La esposa del musculoso lo miró con una sonrisa perversa y dijo «Sí, me encanta. ¿Qué vas a hacer al respecto, Pedro?» Se acercó a él y le susurró al oído «¿Quieres ver cómo me corro en tu verga?» Sus palabras excitaban a Pedro aún más, haciendo que su miembro palpitara dentro de ella.
La esposa del musculoso le dijo a Pedro con voz autoritaria «No te detengas, Pedro. Quiero venirme. Dame más duro.» Esto era demasiado para Pedro, quien sentía que no podía aguantar más. Se detuvo por un momento para no venirse, pero ella se molestó «¡Pedro, te dije que no te detuvieras! ¡Puta madre!» Lo agarró del cabello y lo obligó a seguir penetrándola con fuerza. «Sigue, maldita sea. No te atrevas a detenerte otra vez» ordenó, moviendo sus caderas para encontrarse con las de él.
Pedro seguía penetrando a la esposa del musculoso con fuerza, sintiendo cómo su verga palpitaba dentro de ella. La mujer gemía y gritaba «¡Sí, sí, sí!¡Más duro, Pedro! ¡Hazme tu puta!» Sus palabras obscenas excitaban aún más a Pedro, quien sentía que estaba a punto de explotar en cualquier momento. «¡Oh! ¡No puedo más!» gruñó, sus embestidas volviéndose erráticas y violentas.
Mientras Pedro la penetraba con fuerza, la esposa del musculoso comenzó a masturbarse furiosamente, tratando de alcanzar su propio orgasmo. «¡Sí, sí, sí! ¡Más rápido, Pedro! ¡Hazme venir!» gritaba, su mano moviéndose rápidamente sobre su clítoris hinchado. Pero Pedro no pudo aguantar más y se vino dentro de ella con un gruñido profundo. «¡Pedro, te dije que no te detuvieras! ¡No me digas que ya tuviste tu orgasmo!» lo regañó ella, deteniendo sus movimientos. «¡Y dentro de mí? ¿Qué no conoces las reglas? ¡Eres un idiota!»
La mujer se levantó de la cama con enfado y se fue hacia el baño cercano, diciendo «Me voy a tener que quedar de plano mal cogida por tu culpa, idiota.» Entró al baño y cerró la puerta detrás de ella con un portazo, dejando a Pedro solo en la habitación. Se escuchó el sonido del agua corriendo mientras ella se lavaba, tratando de limpiar el semen de Pedro de su vagina.
En el silencio de la habitación, Pedro otra vez atención a los gemidos tremendos provenientes de la cama de su esposa Karely. Eran tan fuertes que seguramente se escuchaban en todo el club. «¡Ay, sí! ¡Así, así!» gritaba ella con placer. Pedro decidió voltear para ver lo que estaba pasando y lo que vio lo dejó sorprendido. El hombre musculoso estaba de pie, sosteniendo a Karely de sus nalgas quedando frente a frente para bajarla y subirla mientras la penetraba con fuerza. Sus brazos fuertes y musculosos se flexionaban con cada movimiento, y Karely tocaba su piel sudorosa con deleite. «¡Sí, sí, sí! ¡Más duro! ¡Hazme tu puta!» gritaba ella, su cuerpo temblando de placer. El hombre al mismo tiempo chupaba sus tetas con avidez, sus labios y lengua trabajando en los pezones erectos de Karely. Los gemidos de placer de ella eran cada vez más fuertes y desesperados, perdida en el éxtasis que el hombre le provocaba.

Pedro se sentía diminuto mientras observaba la enorme verga del hombre musculoso follando sin parar a su esposa Karely. La sensación de impotencia y celos lo consumían, sabiendo que nunca había sido capaz de darle tanto placer a su propia mujer. «¿Tu esposo te ha cogido así?» preguntó el hombre, jadeando mientras seguía penetrando a Karely con fuerza. «No… nunca. Es la primera vez que me cogen así» respondió ella con voz temblorosa, perdida en el éxtasis. «Entonces, ¿Cómo te gusta? ¿Más rápido?¿Más duro?» insistió el hombre, disfrutando de la vulnerabilidad de Karely.
«Sí, sí, más rápido y más duro» suplicó Karely, su cuerpo temblando de placer. El hombre musculoso obedeció, aumentando la velocidad y fuerza de sus embestidas. La habitación se llenó de los sonidos obscenos del cuerpo de Karely siendo golpeado por la verga enorme, sus gemidos y gritos desesperados por más. «¡Oh, Dios! ¡Me voy a venir!¡No pares mi amor!»
De pronto, un chorro de líquido transparente comenzó a salir del coño de Karely y explotó con un orgasmo inmenso. El hombre musculoso sacó su verga justo a tiempo para que el liquido saliera, mojando toda la cama. «¡Sí, sí, sí! ¡Me estoy corriendo!¡Oh, Dios!» gritaba Karely, su cuerpo convulsionando violentamente. El hombre gruñó de placer al ver cómo su vagina palpitaba y expulsaba todo ese líquido caliente y abundante. «Mira nada más lo rica que te corriste, puta. Como una fuente» se burló él, disfrutando del espectáculo.
Karely se retorcía en la cama, su cuerpo aún sacudido por los espasmos del orgasmo intenso. El hombre musculoso daba golpecitos a su vagina hinchada y sensible con su verga dura, disfrutando de verla contraerse. «Te gusta eso, verdad? ¿Te gusta sentir mi verga en tu coño después de correrte?».
Sin decirle nada, el hombre puso a Karely en cuatro y le volvió a meter su enorme verga hasta el fondo. «¡Ahhh! ¡Sí!¡Es tan grande!» gritaba ella de placer, su cuerpo temblando por la sensación de estar siendo llenada completamente. «Ahora sí me toca a mí y te voy a dar como tu esposo nunca te ha dado» dijo el hombre con voz grave, comenzando a moverse dentro de ella con fuerza y velocidad. Karely gritaba y gemía sin control, su vagina contraída alrededor del miembro enorme que la penetraba sin piedad. «¡Oh, Dios! ¡Sí!¡Más duro!» suplicaba ella, perdida en el placer intenso que la consumía.

Pedro solo se quedaba viendo cómo destrozaban a Karely, su rostro una mezcla de celos, impotencia y vergüenza. La esposa del hombre se acercaba a él y se burlaba «Creo que tu esposa le encanta la verga de mi esposo. Como te la vas a coger después de ver ese espectáculo?» Señalaba su entrepierna con desprecio. «Tu verga parece una miniatura a comparación de la de él. Apostaría a que ni siquiera puedes hacerla gritar como lo hace mi esposo» lo insultaba, disfrutando de su sufrimiento.
El hombre seguía penetrando a Karely con fuerza, dándole nalgadas en su trasero redondo y suave. «¡Ahhh! ¡Sí!¡Me encanta tu verga!» gritaba ella, su cuerpo temblando por la mezcla de dolor y placer. «Se siente tan rico. Es la cogida más rica de mi vida» confesaba sin pudor, perdida en el éxtasis que le provocaba el miembro enorme del musculoso. Él aumentaba la velocidad y fuerza de sus embestidas, disfrutando de los gritos desesperados de Karely. «Eso es, puta. Grita para mí. Haz saber a todos lo mucho que te gusta mi verga» la animaba con voz grave.
«Haz que tu esposo escuche cómo estás disfrutando mi verga» ordenó el hombre musculoso, aumentando aún más la velocidad y fuerza de sus embestidas. Karely obedeció sin dudarlo «¡Ahhh! ¡Sí! ¡Me encanta tu verga! ¡Es tan grande y rica!» gritaba con todas sus fuerzas, su voz resonando por toda la habitación. El hombre sonreía con satisfacción al escuchar los gritos desesperados de Karely, sabiendo que Pedro estaba escuchando cómo su esposa disfrutaba del placer que él nunca había sido capaz de darle.
«Me voy a venir. ¡Qué rico, no pares!» gritaba Karely, su cuerpo temblando violentamente mientras el hombre musculoso seguía penetrándola con fuerza. «¡Me estoy viniendo otra vez! ¡Oh, Dios!» exclamó ella, su vagina contraída alrededor del miembro enorme que la llenaba completamente. El hombre gruñó de placer al sentir cómo su vagina palpitaba y se contraía, ordeñando su verga. «Eso es, puta. Córrete otra vez para mí.» la animaba con voz grave.
Otra vez, un fuerte chorro de líquido transparente comenzó a dispararse de la vagina de Karely, mojando el cuerpo del hombre musculoso y la cama por completo. «¡Sí, sí, sí! ¡Me estoy corriendo!¡Oh, Dios!» gritaba ella con todas sus fuerzas, su cuerpo convulsionando violentamente mientras experimentaba el orgasmo más grande de su vida. El hombre seguía nalgueándola con fuerza durante su clímax, disfrutando de ver cómo su vagina palpitante expulsaba todo ese líquido caliente y abundante. «Estas viendo Pedro, a tu esposa le encanta mi verga» se burlaba él, sin detener sus movimientos hasta que finalmente Karely quedó exhausta y jadeando debajo de él.
«Métela por el culo. Quiero sentir tu enorme verga adentro. Destrózame» suplicó Karely con desesperación, su cuerpo aún temblando por el orgasmo intenso que acababa de experimentar. «Sabía que eras toda una puta» dijo el hombre musculoso con una sonrisa perversa, obedeciendo su petición y sacando su verga enorme de su vagina hinchada y mojada. La colocó en cuatro y comenzó a penetrarla analmente con fuerza y velocidad. «Verás que mañana no podrás caminar, puta. Te voy a destrozar el culo» prometió él, disfrutando de los gritos desesperados de Karely mientras la follaba sin piedad.
Mientras el hombre la penetraba analmente con fuerza, Karely comenzó a masajear sus testículos con su mano, intentando hacer que se corriera rápidamente. «Quiero probar tu leche mi amor» suplicaba ella con voz ronca, su cuerpo temblando por la sensación de estar siendo destrozada por su enorme verga. «Maldita puta ansiosa. Siempre quieres más» gruñó él, aumentando la velocidad y fuerza de sus embestidas. Karely seguía estimulando sus testículos, desesperada por sentir su semen caliente llenando su boca.
«¿Alguna vez has probado semen?» preguntó el hombre, jadeando mientras seguía penetrando a Karely analmente. «Nunca…pero deseo el tuyo» respondió ella sin pudor, su mano trabajando con más intensidad en sus testículos hinchados. «Entonces, abre bien la boca, puta. Vas a probar la leche más rica de tu vida» prometió él con una sonrisa perversa, sintiendo que su orgasmo se acercaba rápidamente.
El hombre comenzó a jadear y sacó su verga del culo de Karely, quien rápidamente se volteó y puso su boca bien abierta, lista para recibir su semen. «Vamos, amor…dame toda tu leche en mi boquita» suplicaba ella con voz dulce, mirándolo con ojos hambrientos. El musculoso obedeció y comenzó a masturbarse con fuerza, acercándose a su rostro. Sus jadeos se volvieron más intensos hasta que finalmente explotó, disparando chorros de semen caliente y espeso directamente en la boca abierta de Karely. «¡Ahhh! ¡Sí! ¡Toma mi leche, puta!» gritaba él, disfrutando de ver cómo ella tragaba cada gota sin desperdiciar ninguna.

Eran chorros y chorros de semen, llenando la boca y cara de Karely con leche caliente y espesa. Ella se saboreaba cada gota con deleite, tragando como una puta insaciable. «Mmmm…sabe tan rico» murmuraba entre sorbo y sorbo, disfrutando del sabor intenso y salado del semen del hombre musculoso. Él seguía masturbándose, asegurándose de que cada última gota cayera en su boca hambrienta. «Así me gusta, puta. Tragátelo todo. No desperdicies ni una gota» ordenaba con voz grave, sonriendo al ver cómo ella obedecía sin cuestionar.
Pedro solo miraba con desesperación cómo Karely estaba exhausta, tirada en la cama llena de semen y empapada de sudor, con la respiración muy acelerada junto al hombre musculoso. Él disfrutaba del espectáculo, sabiendo que Pedro estaba sufriendo al ver a su esposa en ese estado. «Mira nada más cómo deje a tu mujer, amigo. Totalmente destrozada» se burlaba el musculoso, pasando un dedo por el cuerpo sudoroso de Karely. «Sí…ya quiero que termine esto para poder salir de aquí» pensaba Pedro para sí mismo, sintiendo una mezcla de celos, rabia y humillación.

Pedro se puso su ropa rápidamente y le gritó a Karely, «¡Ya cámbiate, Karely! Ya es tarde y tenemos que ir por nuestros hijos.» Pero Karely solo respondió con voz cansada «Me tengo que bañar. Ve tú, mi amor. Yo te veo en nuestra casa. El me va a llevar» señalando al hombre musculoso con un gesto de cabeza. Pedro sintió como si le hubieran clavado un puñal en el corazón al escuchar eso. «¿Qué?¿Te va a llevar él?¿Después de lo que acaba de pasar?» preguntó incrédulo, sintiendo la rabia y los celos consumiéndolo por dentro.
«Sí, mi amor. Él me va a llevar a casa» confirmó Karely con una sonrisa satisfecha, como si nada estuviera pasando. «Pero…pero ¿Cómo puedes después de lo que acaba de suceder entre nosotros?» tartamudeó Pedro, sintiendo que el mundo se le caía encima. «Shhh, no hay nada de qué hablar. Solo ve por nuestros hijos y nos vemos en casa» lo calló ella con un gesto de mano, dándole la espalda para comenzar a recoger sus cosas. Pedro se quedó ahí parado, mirando cómo su esposa se preparaba para irse con otro hombre, sintiéndose completamente derrotado y humillado.
Pedro pudo ver cómo se dirigían juntos a la regadera, listos para darse un baño juntos. La imagen de ellos dos desnudos, lavándose mutuamente, lo llenó de una rabia y celos insoportables. Tomó sus cosas con fuerza y salió del club dando un portazo, dirigiéndose a toda velocidad hacia su casa para esperar a Karely. A cada paso que daba, su mente estaba llena de pensamientos oscuros y vengativos sobre lo que acababa de presenciar y la traición de su esposa.
Mientras conducía, Pedro no podía sacar de su mente la imagen de Karely y el hombre musculoso en la ducha, follando por cuarta vez. La imaginaba gimiendo y gritando de placer mientras el agua caía sobre sus cuerpos entrelazados, sintiendo cómo su verga se endurecía con solo pensarlo. «Maldita puta» murmuraba entre dientes, golpeando el volante con rabia. «Te voy a hacer pagar por esto. Te juro que me las pagarás» prometía para sí mismo, su mente llena de ideas oscuras y retorcidas para vengarse de Karely y su amante.
Al llegar a su casa se sentó en el sillón de la sala a esperarla. Después de dos horas interminables, Pedro vio por la ventana cómo Karely finalmente llegaba a casa. Ya eran las 1:00 AM. Ella se bajó del auto del hombre musculoso y, para sorpresa y horror de Pedro, se inclinó hacia la ventanilla y le dio un beso apasionado en la boca. Luego, sin pudor alguno, metió su mano dentro del pantalón del hombre y agarró su verga con fuerza, como despedida. Pedro sintió como si el corazón se le fuera a salir del pecho al ver esa escena humillante. «¿Cómo puedes hacerme esto? ¿Cómo puedes humillarme de esta manera?» pensaba con rabia y dolor, sintiendo que su mundo se desmoronaba a su alrededor.
Cuando Karely abrió la puerta, Pedro la recibió con una mirada llena de furia y dolor. «Miamor, tenías razón. Fue algo increíble» dijo ella con una sonrisa radiante, como si nada hubiera pasado. «No sé por qué tenía tanto miedo, pero al final me encantó» continuó, acercándose a él para abrazarlo. Pedro se quedó paralizado al escuchar sus palabras. «¿Qué?¿Fue increíble?¿Te encantó?» repitió incrédulo, sintiendo cómo la rabia lo consumía por dentro. Karely asintió felizmente «Sí, y te quería contar que ya nos invitaron para la siguiente reunión la próxima semana en el club» agregó sin notar el dolor que causaban sus palabras en su esposo.
Karely se acercó a Pedro y le preguntó con curiosidad «¿Cómo te fue a ti, amor?¿Disfrutaste como querías?» Antes de que Pedro pudiera responder, ella continuó con una sonrisa cómplice «Estoy segura de que ni te acordaste de mí, te vi disfrutando con la esposa de el.» Pedro sintió cómo la vergüenza lo invadía al recordar su fracaso en el club, incapaz de satisfacer a la esposa del musculoso. «Sí, todo estuvo bien» mintió, evitando mirarla a los ojos. «Fue una noche interesante» agregó forzadamente, tratando de cambiar de tema y ocultar su humillación.
Desde ese momento, Pedro supo que había cometido un grave error al llevar a Karely a ese club y permitir que se involucrara con el hombre musculoso y su esposa. Ahora, tendría que vivir con el peso de saber que cada fin de semana, tendría que estar allí escuchando y viendo cómo se cogían a su esposa sin poder hacer nada, su matrimonio se desmoronaba poco a poco. La imagen de Karely gimiendo de placer en los brazos de otro hombre se grabó en su mente, torturándolo con la realidad de que ya no era suficiente para ella.



Esa noche, Pedro no pudo dormir, su mente llena de pensamientos oscuros y torturantes. Sabía que el hombre musculoso se estaría burlando de él en ese momento, disfrutando de la humillación, ya que su esposa, seguramente le habría contado sobre su fracaso en el club. «¿Cómo pudiste durar tan poco?¿Cómo pudiste correrte tan rápido?» se imaginaba que el musculoso estaría diciendo con una sonrisa perversa. «Y yo le di cuatro orgasmos a tu esposa» probablemente agregaría, disfrutando del dolor y la vergüenza que sus palabras causarían en Pedro. Sabia que que la culpa era suya y que no podía hacer nada al respecto.
FIN
*Así llegamos al fin de este relato erótico, espero que te haya gustado mucho mi amor. Como siempre, cuéntame que te pareció, ¿Crees que Pedro cometió un error? o sera que todas tenemos una puta interior jaja.
Cuéntame todo lo que estas pensando amor, dime si se te puso dura y te masturbaste sii.
Amor si realmente te gustan mis relatos y quieres que siga escribiendo, por favor considera ayudarme y suscríbete a mi Patreon aquí.. Apóyame para seguir escribiendo para ti 💖*
-Tania

Muy buen relato y es exactamente así, hay que estar muy bien preparados para cruzar la línea y saber que de lo que pase no se vuelve
Eso me inspira a seguir escribiendo ❤️
Exelente relato
Hay que tener en cuenta todo lo que puede pasar al ir a esos lugares y más que nada tener una mente muy habierta para todo y más que nada que no afecte el matrimonio
Se me puso muy dura como no tienes idea al leer tan exitante relató gracias corazón
Hola buenas 651451268 quieres hablar o intercambiar o lo que quieras
Creo que cometio un error pero ella lo paso genial.
A mí se me puso dura y me masturbe
La historia es interesante, pero le daríamos un 50%, por los siguiente:
1. En el mundo sw, todo está permitido, nada obligado.
2. Siendo la esposa novata, no se debe mezclar los sentimientos, el sexo es sexo y el amor es amor.
3. Ella o él podían a ver parado en cualquier momento, si los invadía la desconfianza o inseguridad.
4. En el sexo siendo novata , no creeríamos que de una vez con una verga tan grande, le dejaría que le hicieran sexo anal.
5. Cuando se va a un club sw o reunión sw, por ningún motivo de deja sola a la pareja..
Saludos
Liz y Alejo
Esposos
Hola, gracias por leer mi relato. Las aclaraciones que hiciste son muy interesantes… las tendré encuentra para la próxima. Una pregunta.. ¿Ustedes son swingers? Al parecer tienen experiencia en el tema.
651451268 joser
Hola Tania otro excelente relato, me encanta el mundo swinger y cuckold. Amaria tener una esposa que se deje embarazar por algun desconocido, me calienta pensar en penetrarla mientras en su barriga lleva el hijo de otro quiza un negro jeje. A mi también me encantaria coger una casada infiel y preñarla para humillar al marido
Me estas dando muy buenas ideas jaja 💖💖💖
Espero q puedas escribir algo asi pronto. La fantasia de poseer a las mujeres de otros hombres y que ellos posean a la tuya es muy rico.
Si te tuviera de esposa dejaria que te preñe cualquiera yo me hago cargo jaja
Asi megustaria ber ami esposa
Adultes y conocer a la pareja eso es lo importante, no porque a ti te guste puedes obligar a tu pareja
De lo.mejor, ojalá algún dia pronto se te haga realidad !!!
Que buen realto algo que definitivamente quisiera probar con mi pareja pero la malo es que es algo mojigata, es super linda y sexy es tailandesa jeje. Una pregunta que herramienta usaste para las fotos? quisiera hacer lo mismo con mi pareja para que se interese mas.
Que bueno que te gusto amor
Hola.que tal, insistele a tu pareja, poco a poco vas a despertar el i teres en ella, es una fantasía que todos queremos vivir pero le tenemos mucho miedo a que las cosas salgan mal, solo hablando y siendo sinceros podrán llegar a ese nivel de complicidad, de verdad es muy exitante, realizar juegos , fantasías, actividades de común acuerdo es de lo mejor. Puedes empezar por leerle relatos que hablen de un tercero en plan de sorpresa, o con los ojos vendados, y ya editada le preguntas si se animaría a una sorpresa así, jajaja poco a poco ella va a ir cediendo, ya lo veras…..
Bueno, lo mío no es un relato ficticio sino la experiencia de mi esposa y yo de unos cuantos años disfrutando de tríos, pero siempre con profesionales, pues es una forma de evitar problemas y escoger aquello que es parte de tu fantasía. Por ejemplo, a mí pareja la excitaba hacerlo con chicos de color y superdotados y a mí con latinas exuberantes. Hemos conocido chicos verdaderos fenómenos en tamaño y potencia y a mujeres que no parecían reales. Ahora ya con años seguimos teniendo una vida sexual bastante intensa gracias al recuerdo de aquellos años. Yo animo a las parejas a tener experiencias de ese tipo, siempre y cuando se sepa diferenciar el amor y el sexo
Se ve que conoces del tema bb… no te quisiera incomodar pero tengo la curiosidad de saber si tu esposa tenia ricos orgasmos con los hombres dotados 😍
Tania en el momento que se la empezó a meter por la cola mis chorros de leche saltaron…acabé desesperado…sos única escribiendo…vos te excitas sola a veces y te masturbas?
Siempre me masturbo cuando estoy escribiendo mi amor. Me caliento tanto que no me aguanto las ganas
A mi pareja le encantaría se la cogieran otros y yo ver, y luego cogerla conmigo y con otro al mismo tiempo eso nos exita mucho, mi verga es grandecita y gordita apenas le cave. La idea es que se la cojan no importa el tamaño, la idea es pasarla bien, me dice. Trátame como putita que soy y invítame otra verga nomás que sea guapo.. jejeje…pero esperamos hacer pronto está fantacia..me exita que traiga falda corta y a ella le gusta exitar a los mirones y eso me lo para me exita para cogerla..mmm rico 😋
El mejor de los comentarios, sin duda, una pareja que quiere y desea explorar mas, sobre todo fantasear es de lo mas rico y exitante, les puedo compartir algunas ideas de lo que nosotros ya hemos realizado y han sido experiencias de lo mejor. Fantasías hechas realidad!! Anímense siempre juntos busquen la manera de explorar su sexualidad en complicidad!!! Es muy rico y placentero.
Quiero ver cómo se lo hacen a mi esposa y yo masturbarme mirando como la hacen suya
Hoy encontré tu post de casualidad y me llamó mucho la atención. No pensé que fuera a ser tan intenso, profundo y morboso. Me encantó; me hiciste imaginar todo tan real que me tuviste al límite, fue candela pura. Me sentí mal por el pobre Pedro, aunque fue buscado lo que pasó con Karely… uno terminó disfrutando mucho más que el otro. Me pregunto si habrá continuación, porque este tema del hotwife y el cuckoldry es muy profundo por lo que implica psicológicamente. Sigue así, Tania. ¡Grandioso relato!
Hola Tania d verdad eres una verdadera mujer que disfruta de una buena cojida yo con mi esposa disfrutamos mucho de q se fuera a cojer y regresando m pláticaba como se la cojian y también la compartí con otros amigos en doble penetración se v q eres una rica putita sabrosa m encantaría poder dejarte llena de leche en tu panocha y tu culo (soy viudo)