Este relato porno es algo que sucedió en la boda de mi hermano, espero que te guste.
Misael un joven de 28 años acababa de llegar muy contento e ilusionado a la sala de recepción de su boda, donde el ruido de la risa y las conversaciones llenaban el aire. Pero al acercarse a la barra para pedir una bebida, se topó con un sonido peculiar – gemidos de placer provenientes del baño cercano. La curiosidad lo picó, por lo que echó un vistazo alrededor antes de decidir echar un vistazo por la ventana del baño. Y lo que vio lo dejó sin aliento – su hermosa, recién casada esposa Carolina de 24 años, sentada en el fregadero, con las piernas abiertas y un hombre misterioso arrodillado frente a ella. El hombre estaba chupándole el coño con pasión, metiendo sus dedos y haciendo que Carolina gimiera de placer.

«¡Qué rico, no pares!», le decía Carolina al hombre misterioso, mientras jadeaba y se retorcía de placer. «¡Métemela ya, quiero sentir tu verga dentro de mí!»
Misael se quedó sin habla al ver a su esposa en tal situación, sintiendo una mezcla de enojo y celos. Pero en lugar de interrumpir, decidió seguir observando, sintiendo su propia verga endurecerse al ver a su esposa ser tocada por un hombre desconocido.
Carolina se bajó del fregadero y se levantó el vestido para bajar sus calzones. El hombre misterioso no perdió el tiempo y sacó su enorme verga, larga y gruesa, y la penetró con fuerza.
Carolina gritaba de placer mientras el hombre la embestía salvajemente, metiéndosela profundo y haciéndola gemir cada vez más fuerte. El sonido de sus cuerpos chocando contra la pared del baño llenaba la habitación, y Misael solo podía mirar desde la ventana, sintiendo una rara ola de placer y vergüenza a la vez.
El hombre misterioso sacó su verga por un momento para levantar la pierna de su esposa y Misael se calentó mas al ver que el hombre tenía su enorme verga dura como piedra. Incapaz de contenerse más, Misael bajó la mano para tocarse, acariciando su propia verga mientras miraba al hombre profanar a su esposa. Al acomodarse, el hombre inserto su enorme verga en el coño mojado de Carolina y comenzó a penetrarla con más fuerza.
Cada embestida de sus caderas envió ondas de placer corriendo a través del cuerpo de Carolina, sus gemidos creciendo más altos y desesperados a medida que el hombre la embestía sin piedad desde atrás. Misael, todavía oculto, solo podía mirar en asombro mientras su esposa era penetrada de tal manera, sus gritos de placer solo sirviendo para alimentar su propia excitación.
El hombre continuó follando a Carolina con una intensidad brutal, embistiendo su verga profundo en su coño y haciéndola retorcerse de placer. Misael, saco su verga y comenzó a masturbarse con rapidez.
El hombre misterioso, todavía azotando a Carolina con fuerza, usó su mano libre para bajarle el sostén y sacarle las tetas, las cuales comenzaron a balancearse con cada movimiento de sus caderas. Las apretó y acarició, provocando gemidos de placer en Carolina mientras continuaba embistiéndola sin piedad por detrás.
Misael, escondido a la vista, solo podía ver cómo su esposa era mancillada de tal forma, sus gritos de placer solo servían para avivar aún más su propio deseo. Empezó a masturbarse con más vigor, su propia lujuria aumentando a medida que veía al hombre tomarla de tan vil manera.
Impulsado por los gritos de Carolina de «¡voy a venirme!», comenzó a penetrarla aún más fuerte, cada embestida haciendo que su cuerpo se sacudiera violentamente. Entonces, en un pico de placer, Carolina gritó como una puta con su cuerpo convulsionando, a su vez su esposo Misael jalo tan rápido su verga que exploto en ese momento y se quedó sin aliento al ver cómo sus pies se mojaban con el líquido de su orgasmo.

El hombre continuó embistiéndola, incluso después del orgasmo de Carolina, sacudiendo su cuerpo una y otra vez hasta que finalmente sintió cerca su clímax por lo que sacó su verga enorme y tomó a Carolina del cabello, obligándola a chupársela. No tardó mucho en venirse, y su esposa recibió toda la leche caliente en su boca y se la tragó con mucha lujuria.
Después de haberse tragado toda la leche, Carolina se apresuró a vestirse con rapidez, arreglándose el vestido y el cabello para que nadie se diera cuenta de lo que acababa de ocurrir. El hombre misterioso también se vistió rápidamente y salió del baño, actuando como si nada hubiera pasado.
Ambos regresaron a la recepción de la boda, donde continuaron con la celebración como si nada hubiera sucedido. Pero en el fondo, Carolina no podía dejar de pensar en el intenso acto de sexo que acababa de tener con ese hombre de inmensa verga, y sentía un calor en su interior que no podía explicar.
Finalmente, Misael bajó de la ventanilla y se unió a la fiesta con su esposa como si nada hubiera pasado. Al ver a su esposa platicando con un hombre en la barra, rápidamente reconoció esa voz gruesa que escucho en el baño y se dio cuenta que el amante misterioso siempre fue el exnovio de su esposa que al parecer nunca pudo olvidar. En ese momento supo que por alguna razón le encantaba ser cornudo, y que el placer de ver a su esposa ser follada por otro hombre era incluso mayor que el de tener sexo con ella.
Misael decidió guardar el secreto para no arruinar la boda y siguió su vida con normalidad.

Me encantó Tania por favor uno tuyo propio con imagenes tuyas soy compositor de relatos eróticos y lo tengo muy grande y duro para ti cariño te gustaría ser mi preciosa perrita que respondes vivo en Alcoy alicante España 34-610418497
Al final al muchacho le termino gustando ser cornudo y cumplir eso excitante que lo hacia ponerse duro, es curioso como este relato, se muestra asi y me hace recordar ciertos relatos de esta temática cornudo/hitwife que leia o ciertos videos pornos asi donde se formaba una buena cogedera rica y al final todos terminaban satisfechos. Interesante y buen relato, sigue asi y gracias por ayudarnos a imaginarnos esas escenas tanto con el escrito, como con las imagenes.
Saludos Tania